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Cracks

A las seis de la mañana pocas cosas pueden activar la actividad de mis neuronas, el café solo y humeante, brebaje mágico de madrugadores, consigue que mi mente comience a engranar poco a poco, mientras disfruto de mi café al amanecer de un lunes, compruebo la actividad en mis distintas redes sociales lo que me arranca una sonrisa al poder ver el resultado de ciertos acontecimientos deportivos que han tenido lugar este fin de semana.
Mójate por la esclerosis múltiple
En primer lugar, antes de nada, decir que tuve la suerte de poder asistir al evento en apoyo de los afectados por la esclerosis que se realizó ayer domingo en las aguas de Playa Paraíso, en el mar menor, estoy hablando de la VI Travesía solidaria “Mójate por la Esclerosis” en la que se realizaron pruebas para todas las edades y como prueba principal una travesía de 1500 metros con un público inmejorable que esperaba a los nadadores llegar a meta para agradecerles su esfuerzo con un fuerte y caluroso abrazo. 
El evento me gustó, una pena no saber desenvolverme en el agua para haber participado, pero puede que el año que viene me anime, todo sea por una buena causa.
Por otra parte, al mismo tiempo, en Jumilla se libraba la batalla por el Campeonato Regional por Clubes (formato copa del Rey), en el TritaXXIV Triatlón Ciudad de Jumilla, en el que participaron muy buenos amigos resultando que los dos equipos en los que participaban estos, hacían unos espectaculares primer y tercer puesto, llevando al Club Triatlon Cartagena a lo mas alto del panorama regional, muy bien chavales, sois unos auténticos ejemplos de esfuerzo y constancia, nunca me cansaré de repetirlo.
Campeones entrando en meta

Aquí os dejo una foto cortesía del crack Javier Martínez, si queréis ver mas solo tenéis que pulsar el enlace, en ella hay grandes deportistas, incluso os diré que alguno de ellos, hace escasos años, no hubiera corrido ni por salvar su vida y ahora ahí lo tenéis, todo un Crack.
Sobre la prueba poco puedo decir, pero en breve me juntaré con esos cracks a tomar una cerveza o dos y me pondrán al día, pero por lo poco que me han contado parece que dicho formato es muy divertido… os contaré.
Y ahora voy a hablar de alguien que no ha tenido la suerte que se merecía, alguien de quien he hablado en mas ocasiones en el post Son de otra pasta, un corredor y luchador como la copa de un pino, gente por la que me animo a seguir entrenado día a día porque son un gran ejemplo a seguir y que por culpa de un mal entendido no ha culminado su temporada en el tercer escalón del podio, a falta de 6 puntos por culpa de ausentarse en una de las pruebas, hechos que le han dejado un sabor amargo a una temporada brillante, pero, querido amigo, te voy a decir un par de cosas, si me lo permites.

Final del open xco de murcia 2015

Mañana, te vas a levantar otra vez y tras tus ocho o diez horas de curro diarias, volverás a subirte encima de la bici como lo has hecho practicamente todos los días desde que te conocí hace ya varios años, lo vas a hacer porque en imposible que hayas perdido el amor y la pasión que sientes por ese deporte, lo vas a hacer porque gente como tu sois los que hacen que día a día sigamos entrenando, luchando y sufriendo por estar en forma, por correr a 3 a 4 o 5 minutos el kilómetro, que mas da, sois una inspiración, porque los profesionales son otro mundo y vosotros estáis a salto de mata entre nosotros y ellos. También te diré que si no llega a ser porque te has quedado a las puertas del podio, estarías tan contento como te mereces por una temporada brillante, por una evolución que no ha pasado desapercibida para nadie y que te ha llevado a codearte con lo mejorcito del pelotón regional, sabes que has de estar contento porque el fruto de tanto entrenamiento no ha hecho mas que empezar a madurar y en el fondo sabes que puedes dar mas, sientes pasión incombustible por este deporte, tienes grandes amigos que son mas que son tu club de fans incondicional, tienes una gran familia que te apoya y apoyará siempre y tienes una novia que, sinceramente, no te la mereces jajajajajj así que olvida el resultado, quedaté con el contenido y recuerda, jamás, jamás dejes de disfrutar encima de la bicicleta.
Y así empieza un lunes… por mi parte, última semana, último apretón en busca de mi meta, bajar de 20 minutos en el XVI Cross Popular de Bahía de Portman, supongo que caerán unas series, unos kilómetros de rodaje y poco mas, de donde no hay poco se puede sacar, eso si, la motivación no decae y eso es lo que cuenta.
Os animo a los que podáis que participéis, este tipo de carreras veraniegas siempre tienen muy buen ambiente y te lo pasas muy bien.
Saludos!
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Doping

Menudo tema para ser lunes hemos elegido y es que normalmente es un tema del que no gusta hablar, pero estamos en verano, acaba de empezar la gran vuelta, la que es considerada la mejor prueba por etapas del calendario ciclista internacional, estamos hablando de “El Tour de Francia” y claro, es inevitable el comentario “Esos se dopan” “Ahí hay doping” “Son unos mentirosos, se dopan. Pero no vamos a hablar de ellos, eso daría para otra entrada y no menos extensa ni polémica, hoy vamos a hablar del mondo amateur y lo vamos a hacer basándonos en grandes ciclistas y deportistas a los que tengo acceso, que son bastante allegados míos. 
Hace un par de días, el pedí un favor a uno de ellos, llegaba de trabajar desde las seis de la mañana, con su camión, ese en el que lleva los restos de limpieza de jardines, artilugios y demás herramientas para la limpieza de piscinas, le pedí que tras comer  a eso de las cuatro de la tarde, se desplazara para poder usar su camión porque necesitábamos transportar un material pesado. Pues ahí estaba, destrozado de estar toda la mañana al sol, estuvimos un par de horas juntos, hablamos evidentemente de bicis, de entrenamientos, de su evolución meteórica del último año y hubo un momento en el que le pregunté que, ahora que estaba entre los tres primeros de la región, que pensaba de todos esos rumores que se propagaban por la zona en relación a un chaval que estaba destrozando todas y cada una de las carreras en las que participaba desde hace un par de años, respondiéndome que, ahora, ya no lo ve tan lejos, e incluso tiene la certeza de que va limpio.
Y es que lo paradójico del asunto no es que tome o deje de tomar, lo que me ha dado pie a juntar estas lineas ha sido que todos sabíamos esa verdad, en el fondo lo que suele pasar es que dudas, pero dudas porque tu, yo, otros, no podemos tener ese nivel pero, cual es la razón?
Fugen trofeoPues es muy posible que la razón sea que cuando terminamos con el camión, a eso de las seis y media de la tarde, mi amigo llegó a su casa, se pego una ducha rápida, cogió su bicicleta y se fue a hacer tres horas de bici de montaña, puede ser porque ayer mismo, otro amigo y familiar mio vino a cenar a mi casa y me dijo que había estado corriendo (es de lo mejores de la región en carreras por montaña) algo mas de una hora por los montes de la zona, cuando a las diez de la noche todavía estábamos a treinta grados centígrados. 
Tal vez exista una pequeña esperanza para el deporte, tal vez y solo tal vez llegue un día en el que el deporte sea lo que siempre ha sido, gestas heroicas, épicas que pasan a la historia para no verse nunca jamás salpicadas por la sombra del dopaje, sin el cáncer del factor dinero amenazando el honor de cualquier disciplina.
Esa sea quizás la razón por la que me desvivo por héroes anónimos a los que tengo la suerte de conocer, gente que, a veces los veo entrenar, otras me lo dicen tomando una cerveza y que para mi, su preparación y sacrificio no tienen nada que envidiar a la de un profesional del ciclismo que se encuentra ahora mismo disputando el Tour de Francia, todos y cada uno de los profesionales han pasado por el mundo amateur y pudieron elegir un camino u otro, entre la gloria eterna que para mi se merecen como deportistas altruistas económicamente hablando, o el camino del “lo que haga falta por ganar” porque, de no confirmarse lo contrario, son auténticos héroes, sois auténticos héroes, tu lo eres, te levantas una hora antes, para correr, nadar, pedalear, levantar hierro y a la vez sacas tiempo para vivir, trabajar, estudiar, dormir y amar… para mi esa es la definición  de héroes.

duatlon los camachosDópate, recurre al doping, pero al que todos conocemos, a la pasión, al sufrimiento, al valor y la constancia, al amor por lo que haces, a la felicidad de lograrlo por tus propios medios, a tu sudor diario… que mejor doping que llorar a la entrar en meta? hay algo tan potente como esa lágrima?
Saludos.

Marcha “El Algarrobo” Primera parte.


He aquí nuevamente, otro vez suena el despertador un domingo a una hora incluso mas temprana que cualquier día de la semana y solo por volver a juntarme con cientos de amantes de este deporte, multitud de entusiastas con sus máquinas perfectamente engrasadas para rodar durante cincuenta kilómetros de pistas y senderos por la sierra del Algarrobo, precioso paraje del campo de Cartagena.

Una vez en Fuente Álamo, pueblo anfitrión de esta cada vez mas conocida prueba, el ambiente se podía respirar en el aire, el ir y venir de ciclistas te empieza a poner nervioso, tu cuerpo se pone en marcha incoscientemente, es inevitable, son… los nervios de carrera. Bicis equipadas, casco, gafas, últimas decisiones en la ropa y a montar.
Como es habitual en estas pruebas es imprescindible partir de una buena posición en la salida intentando evitar así sufrir uno de los múltiples accidentes que se producen en la salida neutralizada la cual, desde mi punto de vista, elimina por desgracia a muchos corredores, pudimos ver a uno dar una vuelta de campana por despistarse y no ver a los de delante frenar, por suerte no se hizo nada y pudo seguir, otro no tuvo tanta suerte al arrancar literalmente el desviador trasero, una pena.
En esta ocasión, alguien iba mas nervioso que yo, digamos que estaba en juego el maijot amarillo entre mi cuñado y compañero de entrenamientos y yo, siempre con una sana rivalidad por supuesto, en marchas anteriores el chaval no había logrado quedar en mejor puesto que yo, aún estando mucho mas en forma que un servidor, le faltaba esa experiencia que te dan los años, pero en esta ocasión, la veteranía es un grado, cierto, pero me faltaban un par de grados mas y a el lo que le sobraban eran kilómetros de entrenamiento, ha llegado a hacer mil en un mes y claro eso sale por algún lado.
Nada mas dar la salida, el pelotón de algunos cientos de ciclistas entusiastas sale disparado por las calles de Fuente Álamo, salida neutralizada, pero luchando ya por las primeras posiciones, yo con el ojo echado a mi cuñado, en el fondo tenía la esperanza de aguantarle la rueda en la salida y aprovechar mi explosividad para conseguir tenerle vigilado los primeros kilómetros. El asfalto llega a su fin y comienza el camino de tierra, ya no hay amigos, comienzan a sonar las cadenas saltando de piñón en piñon, la nube de polvo no te deja ver mas allá del que tienes a tu lado, todo va bien hasta que el camino cambio de orientación y ese gran enemigo de cualquier ciclista aparece, un viento lateral infernal, eso y la potencia brutal con la que el grupo de cabeza se empezaba a distanciar hace que mis piernas comiencen a convertirse en bloques de cemento, pero sigo pedaleando, aumento la cadencia levanto la cabeza y veo al inagotable de mi cuñado tirando el solo de un grupo, todos chupando rueda del y todavía mira para ellos baja un piñon y los deja solos!! En ese instante hago un último intento de enganchar el grupo pero me doy cuenta de que esa no va a ser la mejor estrategia a seguir, quedan muchos kilómetros y la primera subida está aún lejos.
Pasados unos kilómetros al fin veo una subida, se acaba eso de rodar endiabladamente como si fuera esto una etapa de ciclismo de carretera, ese tipo de sufrimiento me vacía por completo, ya en la subida comienzo a recuperar, el pedaleo lo puedo llevar mas alegre sin perder posiciones e incluso me permito el lujo de adelantar algo tirando de un grupo, el monte pone a cada uno en su sitio.

Al terminar una subida de aproximadamente un par de kilómetros llegamos a la subida del “toyo” una rampa de unos trescientos metros bastante agresiva, la cual se puede subir perfectamente pero la mala suerte hizo que tuviera que poner pie a tierra, dos ciclistas se pararon a la vez delante mía y en una subida si te paras un segundo… así que píe a tierra y a correr. Los primeros de carrera, subieron sin problemas demostrando su potencia bruta, tal y como se puede observar en la siguiente imagen donde vemos a Paco reventando las vielas y dejando al grupo claramente atrasado.

Ciclismo.

Allá por el año 1959 Federico Martín Bahamontes ganó su primer Tour de Francia, tras lo que al parecer fue una etapa épica con escapada en los Pirineos, lugar que por si mismo evoca romanticismo y trae a la mente de cualquier amante del deporte grandes e inolvidables gestas ciclistas. Fue muchos años antes cuando comenzó la historia de ese gran reto, una de las citas ineludibles a lo largo del calendario ciclista, en concreto en el año 1903, hace ya mas de un siglo, en la salida 60 corredores únicamente y como vencedor Maurice Garin con una media de velocidad final de nada menos que 25 km/h, hace un siglo!!

El ciclismo ha evolucionado, se ha pasado de llevar los tubulares a la espalda como si fueran arqueros del mismísimo rey Arturo de Camelot a llevar bicicletas con cambio electrónico, todo evoluciona. El ciclismo nunca ha perdido sus proporciones épicas, estos grandes deportistas siguen entregándose por completo a su pasión.

Como en toda evolución, han surgido diferentes disciplinas, desde el ciclismo en si, tal y como lo conocemos, hasta el trial bici, todas ellas dependientes de un vehículo a la vez simple e increíble, una bicicleta, pero profundizar en todas y cada una de esas disciplinas es algo que tendrá lugar en otro momento. En los foros se habla de la dureza de una y de otra disciplina, es innegable que la mas dura ha de ser por necesidad el ciclismo en ruta. Estos deportistas son auténticos titanes a la hora de exprimir al máximo las facultades de su cuerpo, pedalean hasta rendirse psicológica o fisiológicamente, lo que primero llegue, pero existe algo mas, un factor que define y encasilla en una disciplina, que siendo distinta no tiene nada que envidiarle en dureza, es el Ciclismo de montaña.

El ciclismo de montaña o “mtb” tuvo su inicio sobre los setenta aproximadamente, cuando cuatro enamorados de la bicicleta gestaron la genial idea de tirarse con sus máquinas por las sendas y caminos de california, si bien es cierto que en el ciclocross, los atletas tienen que lidiar con saltos y obstáculos, pero el concepto es diferente, el concepto del “mtb” la total libertad de recorridos que te ofrece. Porque el ciclismo de montaña puede ser desde lo mas competitivo hasta simplemente disfrutar de un paseo por la montaña, en contra de la limitación que evidentemente tienen otras modalidades, con una bici de carretera solo puedes hacer carretera, muy rápido eso si, pero solo carretera. Cierto es que a nivel competitivo no hay lugar a la comparación, en carretera la competición se presenta en estado puro, pero si lo que te gusta es subir porcentajes impensables para una bicicleta, el ciclismo de montaña es lo tuyo. Esa sensación de pegar el pecho al manillar, apretar los dientes y enlazar pedalada tras pedalada, intentando no perder la adherencia, que no se levante la rueda delantera, cuando no te queda nada en las piernas y tu corazón está a punto de reventar, todavía te queda ese último empujón para superar esa trialera infernal.

¿Y que viene después? viene lo mejor, esa sensación libertad, tras una subida espectacular, deslizarse con agilidad sobre el terreno, escaneando todos y cada uno de los resaltos del camino para evitarlos o aprovecharlos en tu cabalgada. Los sentidos llegan a agudizarse tanto que se llega a una especie de simbiosis con el entorno.

En definitiva ambas disciplinas son hermanas, pero no hay que olvidar que cada una de ellas tiene su encanto, la bicicleta de carretera es pura raza, te pude llevar a exprimir el máximo de ti, hasta un punto inimaginable así como llevarte sutilmente a recorrer la carretera en dirección al fin del mundo, con no mucho mas que la misma energía empleada en andar, en su terreno la bicicleta de montaña aporta al ciclista algo parecido a esa relación existente entre el jinete y su montura, con ella subes y bajas todos los caminos imaginables, el límite lo pones tu, un ejemplo de esta relación es el gesto visto en diversas ocasiones en las competiciones de esta disciplina, cuando el ciclista entra en meta alzando su montura con sus brazos.













Solo decirte querido lector, que si eres un enamorado de este deporte sobran las palabras escritas y jamás serán suficientes para describir lo que sientes al montar. Si por el contrario eres una de esas personas que observan como día tras día gente a la que solo se le ven los ojos de tanta ropa que llevan, pasan por delante tuya montando su bicicleta de camino al trabajo o a completar su entreno diario antes de incorporarse al trabajo e incluso los ves entrada ya la noche y exclamas un profundo “Pirados!” te animo a que lo pruebes, no es necesario ser el mejor del mundo, ni tan siquiera ser el mejor de tu grupo, simplemente disfruta de un paseo en bicicleta y deja que ella te engatuse y te aporte todo lo que tiene preparado para ti, te puedo asegurar que nada de eso es malo.

Nos vemos en los caminos.

Breve crónica Segunda parte.

Hay solo un momento, un punto de inflexión para un ciclista, ese en el que percibe como todas y cada una de las fibras de su cuerpo le indican que se acerca al límite, que solo una simple aceleración por leve que esta sea, puede provocar el vaciado total de sus depósitos, en ese mismo instante es cuando el ciclista apuesta, mira sus cartas y escucha el pálpito de su corazón, latiendo a mil por hora “un poco mas, puedes un poco mas” y es ahí al final de la subida donde se ven momentos épicos en este deporte.
Llegando al final de la subida al Algarrobo, levanto la cabeza y pienso en que no es menester darlo todo en esta subida, no sabemos lo que nos espera mas allá, me siento y muevo los pedales intentando bajar el ritmo, no es posible bajarlo mucho mas, creo que el siguiente escalón es parar, observo a mi antiguo compañero de batallas separarse metro a metro, pedalada a pedalada, no puedo seguirlo, pierdo la cabeza por unos instantes y me vuelvo a poner de pie sobre los pedales, el quemazón en las piernas me dice que no, sientante y aguanta. Unos metros y coronamos esa montaña luego viene la bajada, ahí recuperaré.
Y así fue, solo era cuestión de apretar un poco los dientes, ahora viene el relax, una bajada de pista, para recuperar un poco y echarte algo a la boca, no sin levantar la guardia, estas pistas tienen un factor de peligro, te relajas en las rectas y luego las curvas te pueden dar una sorpresita. Disfrutas del aire en la cara durante unos minutos, me permití el lujo de bromear con intrepido chaval cuya montura quiso desbocarse por un momento, todo quedó en eso, un simple susto y risas, continuando con una breve charla, que sin conocernos, al unirnos una misma meta, se crea cierto lazo y la conversación no falta.

Pero el relax dura poco, en la salida de una curva asoma timida pero con rabia, una rampa que en esa situación de relajación puede te muerde y envenena las piernas, es lo que pasó, al acercarnos risas y comentarios pero al instante un silencio solamente roto por el ruido de las manetas y la cadena subiendo piñones y saltando platos, al menos mis piernas parecen piedras de granito en ese momento, pero de una manera tan literal que dudo exista circulación sanguínea, el dolor dura poco, apenas unos cientos de metros nos separan de la cima y en ese momento se puede ver el mar desde allí! la vista es preciosa, sobre todo cuando vienes de sufrir, parece que el mar es mas azul y si pudieras desde ahí te tirabas de cabeza al agua, bajo la mirada y al final de la bajada el avituallamiento!
Por un momento olvidas el cansancio acumulado y solo piensas en esa mesa tan bien preparada, dátiles, plátanos, naranjas, bebida isotónica, pasteles, agua, simplemente espectacular!! Tras echarme un datil increíblemente delicioso y repostar agua prosigo la marcha. Ahora viene lo bueno, desde mi montura puedo observar una señora trialera, pocos metros de longitud pero bastantes de desnivel.
Es ahí, es en ese instante cuando tus sentidos se ponen a doscientos por cien, eres capaz de percibir de un solo vistazo cada perfil del camino, cada piedra, raiz o montículo de arena y sin pensarlo te tiras, echas tu cuerpo hacia atras, tanto que llegas a rozar la rueda trasera, tocas los frenos con una sensibilidad extrema, cualquier exceso o defecto de presión en las manetas pueden hacerte dar con tus huesos en el suelo. Miro unos metros adelante y veo que hay campo abierto, suelto los frenos encauzo la rueda delantera por la trazada que en milésimas de segundo he escogido como la adecuada y adelante!!! Trialera superada.
De fondo escucho una voz que me anima, es el amigo de mi cuñado, Fulgen, fuerte como el solo, valora mi “técnica” pero dudo que se haya observado el alguna vez, pero su técnica no tiene nada que envidiar a la mía y encima de esa bicicleta se desliza sin problemas por la trialera que ahora a mis ojos no parece tan complicada, seguimos la marcha juntos por mas trialeras similares. En la última de ellas me encuentro a compañeros de batalla con pie a tierra, nadie les puede recriminar nada, este deporte es así, a nadie se le caen los anillos por no tirarse por una trialera, tras superar a pie la misma, considero apropiado dejar paso al chaval, va mas rápido, me despido de el y allí se va, haciendo un caballito, talento nato.
Tras un rato de bajadas y subidas breves pero intensas comienza el periplo por la rambla del valdelentisco. Voy rodando solo, en un principio rápido, mi cuerpo ya empieza a sufrir el desgaste, ya son mas de treinta y cinco kilómetros de pedaleo continuo a ritmos que en ocasiones superan mi limite, pero por esa zona se rueda bien en principio, algo no me cuadraba, recordaba mentalmente el perfil de la marcha y recordaba un segundo pico, cual sería, no puedo subir el ritmo, tiene que quedar una subida y además dura, tras unos kilómetros rodando solo, cada vez me cuesta mas, aparentemente no hay inclinación pero no consigo encontrar un desarrollo adecuado, da la sensación de que alguien tira de mi y no por delante precisamente, pero para mi sorpresa, veo como dos chicos me adelantan, me fijo en el desarrollo de uno de ellos y lleva el plato pequeño!!! ¿Será verdad que hay mas inclinación de la que aparenta y en conjunto al terreno cuesta tanto rodar? Decido probar, no me quedan muchas mas cartas en la manga, estaba empezando a pensar que mi cuerpo no deba mas y solo de mirar la distancia que me quedaba se me caía el alma al suelo. Efectivamente, para mi sorpresa comienzo a coger un ritmo, aunque parezca absurdo, para nosotros los ciclistas, es algo vital, encontrar tu ritmo puede suponer una diferencia abismal de sensaciones, te puede llevar incluso hasta el abandono, la diferencia entre tu ritmo y el de el compañero puede ser tan leve que resulte inapreciable pero, se nota, creedme. Y así recorrí gran parte de esa rambla, por ella me encontré compañeros estirando, comiendo y diversas necesidades fisiológicas. Pero lo mas sorprendente fue ver a lo lejos un culotte rojo, es mi amigo, aquel con el que comencé la primera ascension y al cual perdí de vista! Eso es algo que sin llegar a una explicación hace que salgan fuerzas de donde no tienes, ese afán sano de superación entre colegas, por el cual no existirían estos momentos épicos, te impulsa a subir tu ritmo cuando no hace mas de cinco minutos lo considerabas imposible.
Me pongo a su altura poco a poco y lo saludo, le animo a que me siga, parece que llevo mejor cara que el, pero al final cada uno decide su batalla, este deporte esa sí, te la juegas varias veces pero por lo general casi siempre te la juegas todo a una.
Continuo mi periplo dejando a mi amigo atrás y me encuentro con otro compañero de batalla, ya lo había visto antes, mantuvimos un toma y daca continuo bajo el silencio de la rambla, al final su ritmo fue mejor pero ahí lo veo, lo atisbo en lejanía y detrás de el lo que va hacer de esta ruta una ruta épica, al final de la rambla una rampa de una par de kilómetros, los cuales antes de llegar a ellos ya susurran en el aire “Dolor, dolor!!!”

Es el momento de meterlo todo, no tengo mas estrategias no hay mas opciones, me estoy jugando la última subida, esto si cuadra con la imagen mental del perfil, el pico que buscaba ahí está. Comienzo a subir , veo al compañero de batalla cerca, aprieto los dientes mientras detrás escucho como alguien confiesa no poder mas, a su lado una voz de ánimo le da instrucciones “baja el plato, mete el molinillo y no pares de pedalear” así se sube un puerto, sin parar de pedalear, a la velocidad que sea, pero nunca pares, nunca.
La sensación de quemazón en mis piernas es espectacular, si la cuesta llega a medir diez metros mas caigo redondo al suelo y una visión ilumina mi cara, el segundo avituallamiento!
Aquí si que llegué destrozado, agotado sin nada mas en las piernas, me tiro como un loco a hidratarme y a comer algo, pregunto a la amable gente de la organización como es el resto y me responden que todo cuesta abajo una sonrisa dibuja mi cara sin saber lo que me esperaba, tras unos primeros kilómetros de descenso suave comienza una cabalgada para mi dura como nada en este mundo. No quedándome fuerzas comienzo a pensar que no voy a llegar, cada pedalada me suponía un infierno, rodando solo por esos caminos parece que el viento te para, que las piedras te frenan y que tu montura pesa cien kilos mas. Consigo ponerme a rueda de alguien que parece haberse guardado algo para el final y va un poco mas fresco que yo, pero le dura poco, lo dicho, llanuras impredecibles. Llegamos a un puente que cruza la autovia y ahí vivo un momento de paz increíble, al bajar del puente asfaltado me permito el lujo de ir sin manos durante unos metros y disfrutando del aire en mi cara, a estas alturas cualquier estímulo te anima.
Miro el cuentakilómetros y solo quedan cinco, meto plato y empiezo a rodar, como si fuera un crontrareloj en la que me juego algo, como si me fuera la vida en ello perder unos segundos, me acoplo a mi montura y empujo los pedales, solo puedo empujar hacía abajo, mis piernas ya no traccionan, el tirón de subida ya empieza a llamar a los temidos calambres, de eso si me acuerdo y tengo que evitarlo.
Cuando voy rodando escucho el sonido de un neumático traccionar contra el camino, ese sonido que denota fuerza y ritmo, eran dos veteranos, gente de la antigua escuela, que suban mas o menos fuerte, bajen con mas o menos pericia, el llano no se lo quita nadie, son muchos kilómetros entre las piernas. Mi intento de ponerme a rueda dura entre cinco y diez segundos, me permito el lujo de hasta sonreír al ver mi escasa fuerza.
Ya a lo lejos puedo ver la meta, aquí es cuando el ciclista apaga la máquina y se olvida de todo, de su cansancio, de su dolor y saca todavía algo de su interior que alimenta sus últimas pedaladas para llegar a meta como si fuera el primero de los kilómetros, con fuerza y firmeza orgulloso de la proeza que en mayor o menor medida no dejar de ser una proeza.

Mi paso por meta aunque humilde dado mi puesto, para mi significa mucho, miro hacía arriba y veo el arco de llegada, no es una simple meta, es mi primera meta después de mas de 8 años sin montar y me doy cuenta de cuanto lo he echado de menos, no solo el paso por meta, en realidad es lo de menos, si no todos y cada uno de los kilómetros de esta marcha y de todos los caminos que he recorrido y por recorrer encima de mi montura, que nunca me ha fallado y estoy seguro que no lo hará nunca, está mayor ya pero la rústica sigue dando la talla.

En la zona de llegada descansan ya mas de cien corredores con los que comienzo a compartir opiniones y a recargar las reservas de mi cuerpo que están por debajo de cero, un dulce y reconfortante beso de mi chica y a sentarse a disfrutar. Poco después llega mi cuñado, el cual perdí de vista al principio y si la marcha llega a tener unos pocos kilómetros mas me hubiera cogido y seguro que superado, es un gran ciclista lleno de fuerza y juventud, ya vendrá otra y esa historia será contada con el mismo entusiasmo que esta.
Con esto solo quiero reflejar lo que ha supuesto esta marcha para mi y solo espero haberte transportado por momentos a esos caminos, que por un instante hayas respirado ese aire fresco y sentido ese dolor en las piernas mientras subias esas cuestas conmigo, porque al fin y al cabo si estuviste allí como si no, si eres ciclista y estás leyendo este final sabes lo que te digo y desde el primer momento tu mente te ha llevado allí.

Un abrazo compañeros de batalla.

Fotografias by Marco Alc©raz

Marcha Sierra del Algarrobo en Fuente Alamo

570 personas nada mas y nada menos tuvieron lugar en este cada vez mejor organizado evento, tras mi participación en el me permito el lujo de hacer una breve cronica desde dentro, desde el sufrimiento y el disfrute.

Nada mas llegar a la zona de recogida de dorsales comienzo a percibir el buen ambiente de la prueba, la gente saludandose y bromenado los unos a los otros, monto la maquina, mi bella y fiel compañera de batalla en tantas y tantas ocasiones, dando una vuelta de calentamiento por la zona se puede ver a todo tipo de participantes, desde el mas pro hasta aquel osado que con mas valor que forma fisica afronta lo que será una gesta inolvodable para el.

Ya en la linea de salida se observan todo tipo de intenciones, puedo ver a gente levantando su montura en volandas para alcanzar una mejor posición de salida, algo realmente clave si tu intención es la de alcanzar un buen puesto, mi compañero y yo nos situamos en la cola del pelotón, no teniendo muchas intenciones de luchar por un puesto, solo venimos a disfrutar con la gente.

Suena la salida y comienzan a escucharse los comentarios de siempre, que aún siendo los mismos, nunca me cansaré de escucharlos ” Vamos!!” “Aleee” “El último paga la birra!!” y demás comentarios. Durante los primeros metros, las primeras bajas, gente con cadenas rotas, es increíble la mala suerte que se puede tener, nada mas salir una avería de esa magnitud te puede dejar en dique seco toda la marcha, pero al juzgar por las apariencias, deduzco que ese compañero reparó habilmente su máquina y comenzó su propia marcha tras el pelotón, aunque estoy seguro de que llegó con el pelotón, estas marchas no perdonan y al final nunca es un paseo.

Tras una vuelta por el pueblo, se procede al paso por la linea de salida nuevamente para ya coger los caminos de tierra que no abandonaremos mas que en escasos metros de asfalto, ya en ese momento algo se activó en mi y bajando piñones me dedique durante unos kilómetros a remontar en la marea de gente, la increíble y fantástica marea de gente, adelantando puestos levantas la mirada y no llegas a ver a la cabeza de carrera! es espectacular!.

Estos primeros tramos, no lo parecen pero se van clavando en las piernas, su ligera pero continua pendiente van pasando factura y la experiencia me dice que baje el ritmo, algo se tienen guardado en la manga los creadores de este genial recorrido, así que aprovecho la ocasión de encontrarme con un viejo amigo de mis comienzos en el mundo del rally y nos ponemos a rememorar tiempos pasados, aquellas carreras míticas, ambos nos emocionamos al recordar y al observar tanta gente aficionada a este magnifico deporte en este momento, así mismo me sorprendo al ver su compañía, otro viejo compañero de batallas al cula lo daba por desaparecido, tras un saludo nos ponemos al día en nuestros estados de forma y poco mas, la conversación habitual encima de nuestras monturas. Poco después ya se observa a lo lejos una subida, una larga subida, comienza a alinearse la gente, la montaña comienza a cobrarse sus víctimas.

Me aproximo a la falda de la montaña, mi antiguo compañero al que anteriormente he hecho referencia, aprieta su ritmo, a lo que yo intento responder, pero la experiencia me dice que ese no es mi ritmo, que nos quedan 40 kilómetros y ese ritmo no es el apropiado, no obstante como ya he mencionado, la montaña no perdona, la gente va quedándose atrás y como solo he visto en este deporte, aún no teniendo aliento para dar una pedalada, la gente te gasta sus bromas, te anima y alienta para no mirar atrás, por mi parte no desespero en mi intento de incitar a la gente a que me siga, que a ritmo se sube mejor, animo a la gente que voy adelantando pues nunca se sabe, tal vez dentro de un par de subidas sean ellos los que me tengan que animar a mi.

Una sensación recorre mi cuerpo, es esa sensación de cuando te enfrentas a un puerto que desconoces, vas dando casi todo de ti pero guardando algo por si la montaña te ataca e intenta arrancarte tus reservas… Y efectivamente, tras aligerar un poco la pendiente y retomar un poco el aliento, una curva a la izquierda y mis ojos observan lo que ya me esperaba, lo que se suele denominar un “rampote”

Ya se ven los primeros guerreros echando pie a tierra, van pasando factura los ritmos iniciales, es momento de meter todo el desarrollo y apretar los dientes, de no mirar atrás, de no mirar el final de la subida, solo apretar y seguir apretando, en algún momento se acabará y siempre con una última pedalada…

Continuara…

Fotografias by Marco Alc©raz