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Cracks

A las seis de la mañana pocas cosas pueden activar la actividad de mis neuronas, el café solo y humeante, brebaje mágico de madrugadores, consigue que mi mente comience a engranar poco a poco, mientras disfruto de mi café al amanecer de un lunes, compruebo la actividad en mis distintas redes sociales lo que me arranca una sonrisa al poder ver el resultado de ciertos acontecimientos deportivos que han tenido lugar este fin de semana.
Mójate por la esclerosis múltiple
En primer lugar, antes de nada, decir que tuve la suerte de poder asistir al evento en apoyo de los afectados por la esclerosis que se realizó ayer domingo en las aguas de Playa Paraíso, en el mar menor, estoy hablando de la VI Travesía solidaria “Mójate por la Esclerosis” en la que se realizaron pruebas para todas las edades y como prueba principal una travesía de 1500 metros con un público inmejorable que esperaba a los nadadores llegar a meta para agradecerles su esfuerzo con un fuerte y caluroso abrazo. 
El evento me gustó, una pena no saber desenvolverme en el agua para haber participado, pero puede que el año que viene me anime, todo sea por una buena causa.
Por otra parte, al mismo tiempo, en Jumilla se libraba la batalla por el Campeonato Regional por Clubes (formato copa del Rey), en el TritaXXIV Triatlón Ciudad de Jumilla, en el que participaron muy buenos amigos resultando que los dos equipos en los que participaban estos, hacían unos espectaculares primer y tercer puesto, llevando al Club Triatlon Cartagena a lo mas alto del panorama regional, muy bien chavales, sois unos auténticos ejemplos de esfuerzo y constancia, nunca me cansaré de repetirlo.
Campeones entrando en meta

Aquí os dejo una foto cortesía del crack Javier Martínez, si queréis ver mas solo tenéis que pulsar el enlace, en ella hay grandes deportistas, incluso os diré que alguno de ellos, hace escasos años, no hubiera corrido ni por salvar su vida y ahora ahí lo tenéis, todo un Crack.
Sobre la prueba poco puedo decir, pero en breve me juntaré con esos cracks a tomar una cerveza o dos y me pondrán al día, pero por lo poco que me han contado parece que dicho formato es muy divertido… os contaré.
Y ahora voy a hablar de alguien que no ha tenido la suerte que se merecía, alguien de quien he hablado en mas ocasiones en el post Son de otra pasta, un corredor y luchador como la copa de un pino, gente por la que me animo a seguir entrenado día a día porque son un gran ejemplo a seguir y que por culpa de un mal entendido no ha culminado su temporada en el tercer escalón del podio, a falta de 6 puntos por culpa de ausentarse en una de las pruebas, hechos que le han dejado un sabor amargo a una temporada brillante, pero, querido amigo, te voy a decir un par de cosas, si me lo permites.

Final del open xco de murcia 2015

Mañana, te vas a levantar otra vez y tras tus ocho o diez horas de curro diarias, volverás a subirte encima de la bici como lo has hecho practicamente todos los días desde que te conocí hace ya varios años, lo vas a hacer porque en imposible que hayas perdido el amor y la pasión que sientes por ese deporte, lo vas a hacer porque gente como tu sois los que hacen que día a día sigamos entrenando, luchando y sufriendo por estar en forma, por correr a 3 a 4 o 5 minutos el kilómetro, que mas da, sois una inspiración, porque los profesionales son otro mundo y vosotros estáis a salto de mata entre nosotros y ellos. También te diré que si no llega a ser porque te has quedado a las puertas del podio, estarías tan contento como te mereces por una temporada brillante, por una evolución que no ha pasado desapercibida para nadie y que te ha llevado a codearte con lo mejorcito del pelotón regional, sabes que has de estar contento porque el fruto de tanto entrenamiento no ha hecho mas que empezar a madurar y en el fondo sabes que puedes dar mas, sientes pasión incombustible por este deporte, tienes grandes amigos que son mas que son tu club de fans incondicional, tienes una gran familia que te apoya y apoyará siempre y tienes una novia que, sinceramente, no te la mereces jajajajajj así que olvida el resultado, quedaté con el contenido y recuerda, jamás, jamás dejes de disfrutar encima de la bicicleta.
Y así empieza un lunes… por mi parte, última semana, último apretón en busca de mi meta, bajar de 20 minutos en el XVI Cross Popular de Bahía de Portman, supongo que caerán unas series, unos kilómetros de rodaje y poco mas, de donde no hay poco se puede sacar, eso si, la motivación no decae y eso es lo que cuenta.
Os animo a los que podáis que participéis, este tipo de carreras veraniegas siempre tienen muy buen ambiente y te lo pasas muy bien.
Saludos!

Como entrenar un 5000

      Estamos en época estival, el verano ha llegado y con el llegan los cross de verano, en la zona donde tengo la suerte de vivir, tienen lugar bastantes carreras de este estilo, carreras cortas y explosivas de entre cinco y siete kilómetros, con recorrido prácticamente llano donde te exprimes al máximo en poco tiempo.
Dentro de 3 semanas tiene lugar una muy bonita, el XV Cross Bahía de Portman, discurre por un bonito pueblo de la costa, en su mayoría por asfalto, si bien no hay que olvidar unos bonitos cientos de metros por la arena de la playa que te pueden hacer bastante daño si no eres precavido. 
XV Cross Bahía de Portman
Evidentemente para este tipo de carreras es necesario una preparación algo mas específica, una base de fondo intentando hacer a ritmo suave todos los kilómetros que puedas, durante aproximadamente un mes, luego ir introduciendo poco a poco series, primero de 400, luego de 800 hasta 1000 como máximo, pero claro, no todos tenemos tanto tiempo o el nivel necesario para poder llevar ese tipo de entrenamientos con tal grado de especificidad, pero lo bonito de estas pruebas como el  XV Cross Bahía de Portman, es que te lo puedes plantear como reto, tanto si eres novel como si eres un pro, en mi caso me he planteado bajar de veinte minutos, lo que me daría un ritmo medio de cuatro minutos el kilómetro, que para está bastante bien. 
Cual está siendo mi preparación? 
Partiendo de la base de que perdí toda la poca velocidad que tenía cuando corrí la VI Ruta de las Fortalezas, a ello hay que sumarle que dejé de correr por diversas circunstancias hasta hace 15 días aproximadamente, pues básicamente consta de dos cosas… correr y correr, unos días salgo a hacer un máximo de 10 kilómetros a un ritmo que aparentemente podría mantener durante el doble y otros días reduzco la distancia, podéis comprobarlo en mi perfil de strava.com
Ayer tarde, después de unas dos semanas corriendo sin mas, salí a probarme y quedé bastante satisfecho, el entrenamiento parece que va surtiendo efecto, llegando a hacerme un 5000 metros en 20:04 minutos, lo que me hace pensar que podría llegar a conseguir la meta deseada.
Cual es la razón por la que os cuento esto?
Pues muy sencillo, yo me considero un deportista normal, mis logros son humildes, cierto es que no puedo quejarme de algunos de ellos, pero soy consciente, muy consciente de mis límites y es que en ocasiones creo que la gente confunde esos conceptos que nos venden últimamente ciertas personas o gurus de estos mundos, que nos quieren convencer de que podemos alcanzar cualquier meta y que debemos de intentarlo, si, cierto, pero, necesito un entrenador, necesito todos los accesorios que venden en el mercado? sabes la respuesta, la sabes muy bien, si, la respuesta es no y es que si eres un corredor popular, humildemente popular, como yo lo soy, lo único que necesitas son ganas, muchas ganas y leer, preguntar e investigar un poco por tu cuenta, eso también forma parte de esto, la formación, aunque sea light, sobre como entrenar, es algo que en mi opinión ha de incluirse en el hobby en si.
Por otra parte y cambiando de tema, hace unos días visité una playa cercana a mi casa y pude disfrutar de un deporte de esos que no he practicado en mi vida, uno de esos que también cansan y mucho, pero que te dan mucha más diversión que los que yo he practicado, la gran mayoría basan su principal virtud en el sufrimiento, correr, ciclismo, escalar, apnea… Sufrir o controlar el sufrimiento jajajajaj pues vi a unos kitesurfistas, pero de entre ellos, uno me llamó la atención.
kitesurf
Una chaval, joven llegó corriendo con su mochilón, la tiró en la arena, sacó una vela y se puso a inflarla a velocidad de infarto, sacó el neopreno, se lo puso mirando al agua y en un abrir y cerrar de ojos estaba dentro cogiendo viento y perdiéndose entre las olas.
Me dejó impresionado, hace tiempo que no sentía o veía ese énfasis en algo, me recordó a cuando yo salía de currar en restaurante se un amigo los findes y salía disparado, sólo estaba a media hora de una zona de escalada sobre el agua a la que íbamos en verano, pues me parecía más de una hora, no se iban a ir mis amigos de allí, no se iban a llevar la roca o el mar, pero era tal mi ansia por llegar, que se me hacia eterno el camino, pues os cuento esto porque creó que a mi edad, que ya no son 20 ni 30, creo que va siendo hora de explorar nuevas fronteras, nuevos deportes y pasiones, al fin y al cabo, esto se trata de disfrutar, o no?
Saludos!! 

Breve crónica Segunda parte.

Hay solo un momento, un punto de inflexión para un ciclista, ese en el que percibe como todas y cada una de las fibras de su cuerpo le indican que se acerca al límite, que solo una simple aceleración por leve que esta sea, puede provocar el vaciado total de sus depósitos, en ese mismo instante es cuando el ciclista apuesta, mira sus cartas y escucha el pálpito de su corazón, latiendo a mil por hora “un poco mas, puedes un poco mas” y es ahí al final de la subida donde se ven momentos épicos en este deporte.
Llegando al final de la subida al Algarrobo, levanto la cabeza y pienso en que no es menester darlo todo en esta subida, no sabemos lo que nos espera mas allá, me siento y muevo los pedales intentando bajar el ritmo, no es posible bajarlo mucho mas, creo que el siguiente escalón es parar, observo a mi antiguo compañero de batallas separarse metro a metro, pedalada a pedalada, no puedo seguirlo, pierdo la cabeza por unos instantes y me vuelvo a poner de pie sobre los pedales, el quemazón en las piernas me dice que no, sientante y aguanta. Unos metros y coronamos esa montaña luego viene la bajada, ahí recuperaré.
Y así fue, solo era cuestión de apretar un poco los dientes, ahora viene el relax, una bajada de pista, para recuperar un poco y echarte algo a la boca, no sin levantar la guardia, estas pistas tienen un factor de peligro, te relajas en las rectas y luego las curvas te pueden dar una sorpresita. Disfrutas del aire en la cara durante unos minutos, me permití el lujo de bromear con intrepido chaval cuya montura quiso desbocarse por un momento, todo quedó en eso, un simple susto y risas, continuando con una breve charla, que sin conocernos, al unirnos una misma meta, se crea cierto lazo y la conversación no falta.

Pero el relax dura poco, en la salida de una curva asoma timida pero con rabia, una rampa que en esa situación de relajación puede te muerde y envenena las piernas, es lo que pasó, al acercarnos risas y comentarios pero al instante un silencio solamente roto por el ruido de las manetas y la cadena subiendo piñones y saltando platos, al menos mis piernas parecen piedras de granito en ese momento, pero de una manera tan literal que dudo exista circulación sanguínea, el dolor dura poco, apenas unos cientos de metros nos separan de la cima y en ese momento se puede ver el mar desde allí! la vista es preciosa, sobre todo cuando vienes de sufrir, parece que el mar es mas azul y si pudieras desde ahí te tirabas de cabeza al agua, bajo la mirada y al final de la bajada el avituallamiento!
Por un momento olvidas el cansancio acumulado y solo piensas en esa mesa tan bien preparada, dátiles, plátanos, naranjas, bebida isotónica, pasteles, agua, simplemente espectacular!! Tras echarme un datil increíblemente delicioso y repostar agua prosigo la marcha. Ahora viene lo bueno, desde mi montura puedo observar una señora trialera, pocos metros de longitud pero bastantes de desnivel.
Es ahí, es en ese instante cuando tus sentidos se ponen a doscientos por cien, eres capaz de percibir de un solo vistazo cada perfil del camino, cada piedra, raiz o montículo de arena y sin pensarlo te tiras, echas tu cuerpo hacia atras, tanto que llegas a rozar la rueda trasera, tocas los frenos con una sensibilidad extrema, cualquier exceso o defecto de presión en las manetas pueden hacerte dar con tus huesos en el suelo. Miro unos metros adelante y veo que hay campo abierto, suelto los frenos encauzo la rueda delantera por la trazada que en milésimas de segundo he escogido como la adecuada y adelante!!! Trialera superada.
De fondo escucho una voz que me anima, es el amigo de mi cuñado, Fulgen, fuerte como el solo, valora mi “técnica” pero dudo que se haya observado el alguna vez, pero su técnica no tiene nada que envidiar a la mía y encima de esa bicicleta se desliza sin problemas por la trialera que ahora a mis ojos no parece tan complicada, seguimos la marcha juntos por mas trialeras similares. En la última de ellas me encuentro a compañeros de batalla con pie a tierra, nadie les puede recriminar nada, este deporte es así, a nadie se le caen los anillos por no tirarse por una trialera, tras superar a pie la misma, considero apropiado dejar paso al chaval, va mas rápido, me despido de el y allí se va, haciendo un caballito, talento nato.
Tras un rato de bajadas y subidas breves pero intensas comienza el periplo por la rambla del valdelentisco. Voy rodando solo, en un principio rápido, mi cuerpo ya empieza a sufrir el desgaste, ya son mas de treinta y cinco kilómetros de pedaleo continuo a ritmos que en ocasiones superan mi limite, pero por esa zona se rueda bien en principio, algo no me cuadraba, recordaba mentalmente el perfil de la marcha y recordaba un segundo pico, cual sería, no puedo subir el ritmo, tiene que quedar una subida y además dura, tras unos kilómetros rodando solo, cada vez me cuesta mas, aparentemente no hay inclinación pero no consigo encontrar un desarrollo adecuado, da la sensación de que alguien tira de mi y no por delante precisamente, pero para mi sorpresa, veo como dos chicos me adelantan, me fijo en el desarrollo de uno de ellos y lleva el plato pequeño!!! ¿Será verdad que hay mas inclinación de la que aparenta y en conjunto al terreno cuesta tanto rodar? Decido probar, no me quedan muchas mas cartas en la manga, estaba empezando a pensar que mi cuerpo no deba mas y solo de mirar la distancia que me quedaba se me caía el alma al suelo. Efectivamente, para mi sorpresa comienzo a coger un ritmo, aunque parezca absurdo, para nosotros los ciclistas, es algo vital, encontrar tu ritmo puede suponer una diferencia abismal de sensaciones, te puede llevar incluso hasta el abandono, la diferencia entre tu ritmo y el de el compañero puede ser tan leve que resulte inapreciable pero, se nota, creedme. Y así recorrí gran parte de esa rambla, por ella me encontré compañeros estirando, comiendo y diversas necesidades fisiológicas. Pero lo mas sorprendente fue ver a lo lejos un culotte rojo, es mi amigo, aquel con el que comencé la primera ascension y al cual perdí de vista! Eso es algo que sin llegar a una explicación hace que salgan fuerzas de donde no tienes, ese afán sano de superación entre colegas, por el cual no existirían estos momentos épicos, te impulsa a subir tu ritmo cuando no hace mas de cinco minutos lo considerabas imposible.
Me pongo a su altura poco a poco y lo saludo, le animo a que me siga, parece que llevo mejor cara que el, pero al final cada uno decide su batalla, este deporte esa sí, te la juegas varias veces pero por lo general casi siempre te la juegas todo a una.
Continuo mi periplo dejando a mi amigo atrás y me encuentro con otro compañero de batalla, ya lo había visto antes, mantuvimos un toma y daca continuo bajo el silencio de la rambla, al final su ritmo fue mejor pero ahí lo veo, lo atisbo en lejanía y detrás de el lo que va hacer de esta ruta una ruta épica, al final de la rambla una rampa de una par de kilómetros, los cuales antes de llegar a ellos ya susurran en el aire “Dolor, dolor!!!”

Es el momento de meterlo todo, no tengo mas estrategias no hay mas opciones, me estoy jugando la última subida, esto si cuadra con la imagen mental del perfil, el pico que buscaba ahí está. Comienzo a subir , veo al compañero de batalla cerca, aprieto los dientes mientras detrás escucho como alguien confiesa no poder mas, a su lado una voz de ánimo le da instrucciones “baja el plato, mete el molinillo y no pares de pedalear” así se sube un puerto, sin parar de pedalear, a la velocidad que sea, pero nunca pares, nunca.
La sensación de quemazón en mis piernas es espectacular, si la cuesta llega a medir diez metros mas caigo redondo al suelo y una visión ilumina mi cara, el segundo avituallamiento!
Aquí si que llegué destrozado, agotado sin nada mas en las piernas, me tiro como un loco a hidratarme y a comer algo, pregunto a la amable gente de la organización como es el resto y me responden que todo cuesta abajo una sonrisa dibuja mi cara sin saber lo que me esperaba, tras unos primeros kilómetros de descenso suave comienza una cabalgada para mi dura como nada en este mundo. No quedándome fuerzas comienzo a pensar que no voy a llegar, cada pedalada me suponía un infierno, rodando solo por esos caminos parece que el viento te para, que las piedras te frenan y que tu montura pesa cien kilos mas. Consigo ponerme a rueda de alguien que parece haberse guardado algo para el final y va un poco mas fresco que yo, pero le dura poco, lo dicho, llanuras impredecibles. Llegamos a un puente que cruza la autovia y ahí vivo un momento de paz increíble, al bajar del puente asfaltado me permito el lujo de ir sin manos durante unos metros y disfrutando del aire en mi cara, a estas alturas cualquier estímulo te anima.
Miro el cuentakilómetros y solo quedan cinco, meto plato y empiezo a rodar, como si fuera un crontrareloj en la que me juego algo, como si me fuera la vida en ello perder unos segundos, me acoplo a mi montura y empujo los pedales, solo puedo empujar hacía abajo, mis piernas ya no traccionan, el tirón de subida ya empieza a llamar a los temidos calambres, de eso si me acuerdo y tengo que evitarlo.
Cuando voy rodando escucho el sonido de un neumático traccionar contra el camino, ese sonido que denota fuerza y ritmo, eran dos veteranos, gente de la antigua escuela, que suban mas o menos fuerte, bajen con mas o menos pericia, el llano no se lo quita nadie, son muchos kilómetros entre las piernas. Mi intento de ponerme a rueda dura entre cinco y diez segundos, me permito el lujo de hasta sonreír al ver mi escasa fuerza.
Ya a lo lejos puedo ver la meta, aquí es cuando el ciclista apaga la máquina y se olvida de todo, de su cansancio, de su dolor y saca todavía algo de su interior que alimenta sus últimas pedaladas para llegar a meta como si fuera el primero de los kilómetros, con fuerza y firmeza orgulloso de la proeza que en mayor o menor medida no dejar de ser una proeza.

Mi paso por meta aunque humilde dado mi puesto, para mi significa mucho, miro hacía arriba y veo el arco de llegada, no es una simple meta, es mi primera meta después de mas de 8 años sin montar y me doy cuenta de cuanto lo he echado de menos, no solo el paso por meta, en realidad es lo de menos, si no todos y cada uno de los kilómetros de esta marcha y de todos los caminos que he recorrido y por recorrer encima de mi montura, que nunca me ha fallado y estoy seguro que no lo hará nunca, está mayor ya pero la rústica sigue dando la talla.

En la zona de llegada descansan ya mas de cien corredores con los que comienzo a compartir opiniones y a recargar las reservas de mi cuerpo que están por debajo de cero, un dulce y reconfortante beso de mi chica y a sentarse a disfrutar. Poco después llega mi cuñado, el cual perdí de vista al principio y si la marcha llega a tener unos pocos kilómetros mas me hubiera cogido y seguro que superado, es un gran ciclista lleno de fuerza y juventud, ya vendrá otra y esa historia será contada con el mismo entusiasmo que esta.
Con esto solo quiero reflejar lo que ha supuesto esta marcha para mi y solo espero haberte transportado por momentos a esos caminos, que por un instante hayas respirado ese aire fresco y sentido ese dolor en las piernas mientras subias esas cuestas conmigo, porque al fin y al cabo si estuviste allí como si no, si eres ciclista y estás leyendo este final sabes lo que te digo y desde el primer momento tu mente te ha llevado allí.

Un abrazo compañeros de batalla.

Fotografias by Marco Alc©raz