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Entrenar o correr

Sabéis eso de a perro flaco todo son pulgas ? pues estoy pasando por una de esas rachas de catastróficas desdichas, siempre desde el respeto a quien tiene problemas de verdad claro está. Resulta que, como ya sabéis, estoy entrenando para hacer la CTTrail y como cualquier hijo de vecino pues tengo el tiempo mas o menos justo para preparar una prueba de ese nivel.

Pero claro, si a eso le sumas los virus apocalípticos que tus hijos se traen del cole, los días en lo que ellos deciden que la noche es para disfrutarla en vela y para colofón todo ello lo rematamos con una posible metanoseque en el pié derecho… pues eso, a perro flaco todo son pulgas.

Aún así, siempre hay que sacar el lado positivo a todo, a veces es complicado, yo en esta ocasión, estoy aprendiendo la diferencia entre dos conceptos totalmente diferentes, pero iguales a la vez, la diferencia entre Entrenar y correr, Ya está este que se toma una taza de café y se pone a filosofar, diréis, pues si y os voy a decir la razón, he aprendido algo que me ha liberado y me está haciendo disfrutar de este deporte tan especial.

Todos entrenamos, es así, nos guste mas o nos guste menos lo hacemos, queremos ganar carreras, mejorar nuestros tiempos, subir puestos o simplemente terminar esa carrera en que hemos fijado como reto, algunos se buscan un entrenador (cosa que recomiendo encarecidamente si tienes un objetivo claro) otros vamos por libre, pero al fin y al cabo todos entrenamos.

Sin embargo, entrenar se trata solo de salir a correr, todo el que haya entrenado alguna vez lo sabe, hay que hacer trabajo de gimnasio, estiramientos, psicológico, dieta (fundamental e interesante para todo el mundo el comer bien). Puedes entrenar exclusivamente orientado a correr o por el contrario llevar un tipo de planning cruzado, pero correr es tu misión, tu esencia.

Y a que viene todo esto? pues bien es, todo viene a que hay un factor que puede hacer que tu temporada sea fructífera o que por el contrario acabes en un pozo profundo y oscuro de dejadez absoluta. La clave está en algo tan simple como disfrutar, en salir a entrenar pero no olvidarse de que sales a correr porque te gusta, porque desconectas del mundanal ruido diario, por las endorfinas por lo que sea, pero corres por pasión.

Es posible que seas un pro y me estés leyendo, tu mas que los demás sabes que lo que digo es cierto, que si no te apasionara correr, nadar, montar en bici o escalar, no te levantarías cada mañana antes que el resto para desayunar y seguidamente ir a entrenar, no estarías a las once de la noche en haciendo series dando vueltas a tu manzana o gastando las pilas del frontal en mitad del monte.

A mi me ha pasado, cuando empecé a entrenar para la Cartagena Trail, venía de haber estado en muy buena forma, poco antes de verano alcancé un pico de forma que me tenía en una nube, siempre desde mi nivel claro, llegué a el simplemente por constancia, sin llevar un entrenamiento determinado, un día hacía llano suave, otro me metía caña en el monte, otro en bici y así.

Y que pasó? Pues pasó que como me vi fuerte, empecé a exigirme, empecé a entrenar propiamente dicho “hoy tengo que…” y claro, me olvidé de correr, ello me llevó a poco a poco perder la forma, a correr las carreras muy mal, creyendo que por haber estado fuerte podría seguir a los de cabeza… evidentemente no era así, los aguantaba un km dos quizás, pero luego al palco como dice Zugasti.

Llegó una carrera en la que dije basta, hace unas semanas en la gran Subida a la fuente del sapo. Entré en meta destrozado psicológicamente, ojo, hice un muy buen tiempo para mi, pero de cabeza me rendí a mitad de carrera, solución? Nada mas entrar en meta me inscribí a la Cttrail.

Lo hice por dos razones, una era porque se abrían justo a la hora en la que yo terminaría en El Sapo y otro que si no lo hago, posiblemente hubiera abandonado y dejado de correr, es decir, pozo negro y oscuro.

Pero no me rendí, simplemente empecé a correr, salir al monte a disfrutar, unos días por un sitio, otros por otro, intento no pensar en el tiempo que me saldrá en la carrera, que por cierto es a finales de noviembre, solo pienso en lo que la voy a disfrutar y corro solo para poder hacerlo.

Por eso, estos días de parón por enfermedad, porque llamadme loco pero es que tengo la costumbre de parar cuando estoy malo, mi genética así me lo pide, si no paro un poco, en vez de tres días se me van dos semanas de toses, mocos y demás, sumado al dolorcillo que llevo en el pié derecho (metatarso posiblemente por culpa de exceso de grosor en la plantilla de las zapatillas) pues se me va casi una semana de “entrenamiento”, pero que mas da? puedo correr, mas despacio? si, pero puedo correr.

 

En conclusión, recuerda, entrena, pero nunca te olvides de correr.

Saludos! Nos vemos en los caminos!

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